Al este de la Habana, en el “Bosque de Cojimar”, sobre una ladera con vistas al mar, se construye esta casa unifamiliar de 150m. 2 piedras naturales que se acercan al punto de la sensualidad de un beso, ilustrado en la escultura “Beso” (2012) de Wilfredo Prieto, y la sensación de una experiencia natural y pétrea similar a una gruta, inspiraron la forma de esta casa.

Frente a una ausencia de casas y abundancia de naturaleza pensamos hacer un objeto inerte similar a una piedra, posado sobre la hierba. No tiene puerta de entrada desde la calle, sino una abertura por la que se entra al patio. Dividida en 2 volúmenes hechos de bloques de cemento: uno de 6m de altura que contiene las zonas públicas de la casa y otro con alturas de 2.8m contiene las habitaciones y el garaje.

El estuco utilizado en la fachada será poblado por vegetación parásita. El tiempo y la lluvia lo semejarán a la roca. Techos, paredes y piso de la casa tendrán en mismo color gris del estuco, siendo percibida como una misma envoltura. ). Dentro, en el techo, una constelación de tragaluces hace entrar la luz al hogar.