El concurso consistía en una justificación para exhibir un material de construcción de la compañía francesa Renolit en la F.A.C. Por tanto pedía una intervención espacial sobre la antigua fábrica de aceite que ahora se convertía en el centro de la vida nocturna habanera.

Nos gustaba la posibilidad de hacer un gesto que atentara contra la imagen “perfecta del edificio”, evaluando su vulnerabilidad como inmueble igual que otro cualquiera. Por lo que decidimos solo “romperlo”. De esta manera describimos las indicaciones constructivas:

Se extrae 1.5m2 de muro a partir de 45cm del suelo sin dejar un límite preciso. Se fija 2m2 del material seleccionado a la pared agujerada por el lado exterior con 25 tornillos. Se envuelve el material extraído en una material textil y se coloca en cualquier otro espacio para ser usado como asiento.

El nuevo agujero sirve de asiento, abre una ventana a una calle interior antes escondida y tamiza de rojo la luz que ahora se adentra en el nuevo espacio. El hecho de extraer material en vez de introducir  nuevos objetos cambiaba la experiencia y la imagen del espacio haciendo de nuevo al edificio protagonista.

Por Anadis González / David Medina / Fernando Martirena / Gerardo Guillén