En un edificio ecléctico de los años 40, el artista Wilfredo Prieto, se había planteado por años cómo liberar su apartamento de su función más privada (dormitorio) y emigrar hacia su azotea. Las particularidades impuestas de una terraza compartida requerían de una propuesta poco invasiva y de fácil montaje.

Una configuración en “L” avanza desde los límites de la propiedad hacía su centro: los espacios interiores “encierran” el exterior y se articulan en un baño- jardín, abierto, como un segundo patio. Buscábamos un Patio-Casa antes que una Casa patio, nuevas formas domesticas de vivir al exterior.

Por Anadis González / David Medina / Fernando Martirena / Gerardo Guillén