El encargo tomaba lugar en una de las primeras casas del Vedado Habanero que data de 1888 y que portaba el 1er grado de Protección de Monumentos. Casi intacta desde su creación contenía 1600 m2 de propiedad y 600 m construidos distribuidos en la casa y el garaje, sin embargo se necesitaba 200m de programa adicionales que parecía imposible colocar en una casa que parece completa.

La estrategia de intervención en el paisaje, en vez de producir objetos arquitectónicos, utiliza y amplifica aquello que existía antes de la arquitectura. Así redefinimos los límites del lote al crear un nuevo límite del patio a través de un edificio que se convirtiera en un nuevo muro exterior.

Dividimos el programa en 2 partes, la casa contiene los espacios expositivos, la biblioteca, las oficinas, los baños, mientras que en los nuevos volumenes escondidos colocamos las habitaciones-estudio para un programa de residencias.Esta nueva edificación se anula a sí misma por la vegetación que la esconde.

Por Anadis González / David Medina / Fernando Martirena / Gerardo Guillén