Dibujos, tinta sobre papel, (dimensiones variables)
Expuesto en el taller de poesía realizado en Taller Chullima, 2019

 

Es destino constante de la piedra es ser casa. Para ello, se les debe juntar en masas obedientes dispuestas a desaparecer. La única forma domesticar a una piedra sola, es estando nosotros dispuestos a desaparecer. Una casa para una piedra se habita a sí misma: travestismo recíproco del fragmento primitivo y el todo doméstico. La arquitectura hecha sujeto, parte de la disciplina para alejarse de ella. La naturaleza viva tendría que mirarse en la naturaleza muerta. Vernos en las piedras es muy fácil, ver las piedras en nosotros, no.